Buscador

Detalle del Comunicado

Slide_libia_santiago
Reforman el Código Penal, se excluye de delito la legítima defensa y se agrega la intimidación
29/06/2017| Boletín: 2685

Guanajuato, Gto.- El Pleno del Congreso del Estado aprobó por unanimidad reformar el Código Penal del Estado para regular como causa de exclusión del delito cuando se obre en defensa de bienes jurídicos, propios o ajenos, contra agresión ilegítima por intrusión actual a casa habitación.

Para hablar a favor del dictamen de legítima defensa hizo uso de la tribuna el diputado Santiago García López quien manifestó que dada la transcendencia de la propuesta y el rompimiento de un paradigma que el tema provocaba estuvieron escuchando atentamente la opinión de académicos, abogados y ciudadanía en general.

Parafraseando al Magistrado Presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Poder Judicial, el congresista señaló que la sociedad en general requiere del derecho una mayor protección, y que no se puede esperar a que haya dos agresiones, la primera constituida por la entrada ilegítima al domicilio, por el allanamiento de lo que debe ser inviolable la casa–; y la segunda que ya estando dentro del domicilio el intruso perpetre un ataque contra personas o bienes para entonces sí poder desplegar la legítima defensa.

En su intervención, la diputada Libia Dennise García Muñoz Ledo manifestó que lo más sagrado que tiene una persona, es su familia, y cuando un intruso entra a un hogar, encuentra a sus habitantes totalmente desprevenidos y en desventaja, a expensas de quien actúa al acecho; por lo que sería impensable que el sistema jurídico, le reprochara penalmente la legítima defensa que hiciere a favor de su hogar.

“Con esta reforma al Código Penal, estamos justificando plenamente, como una causal de exclusión del delito, la realización de cualquier acción o conducta que realicen las personas en perjuicio de alguien que ingresa ilegítimamente a la casa habitación. Porque no es posible que se le sancione o se proceda a valorar la conducta de quien en otras condiciones no hubiera hecho daño, pero ante la real e inminente intromisión en su hogar, es movido por el más natural de los instintos: el de proteger a los que ama”, subrayó la congresista.

Finalmente, dijo, quien sea agredido de forma ilegítima en su casa habitación, podrá utilizar los medios que tenga a su disponibilidad para ejercer la legítima defensa, siendo admisible que el agredido haga uso de cualquier medio que tenga a su alcance para su defensa, no siendo necesario entrar a valoraciones de racionalidad y proporcionalidad.

Reforma al Código Penal en materia de intimidación como delito

Asimismo el Pleno aprobó la inclusión de la intimidación como delito. En el documento se especifica que un servidor público cometerá delito de intimidación cuando por sí, o por interpósita persona, utilizando la violencia física o moral, inhiba o intimide a cualquier persona para evitar que ésta o un tercero denuncien, formule querella o aporte información relativa a alguna conducta ilícita. Al que cometa el delito de intimidación se le impondrán de dos años a nueve años de prisión y de treinta a cien días multa.

En las consideraciones del documento se precisa que la sociedad demanda que las autoridades y las personas que llevan a cabo las funciones estatales, como servidores públicos lo hagan con responsabilidad.

“La ciudadanía demanda de la autoridad el que las actividades que le son ordinarias, se desarrollen con eficacia y eficiencia, con estricto apego a las normas que rigen en un Estado de derecho, requiriendo que toda persona en el ejercicio del servicio público pueda contar con la consciencia y comprensión de las obligaciones que tienen ante la sociedad”, destaca el documento.

También en la modificación a la legislación penal se especifica que para determinar el enriquecimiento ilícito también se sumarán los bienes que adquieran, reciban o dispongan además de los servidores públicos y sus cónyuges, también los de la concubina o concubinario; así como ascendientes y descendientes en primer grado.

 

(Elaboró: Dulce María Rodríguez Pérez)